Los bombarderos de Davalillo amenzan con romper la marca de más cuadrangulares en un año.
Los Tiburones de La Guaira pretenden vivir o morir bajo la ley del cuadrangular en la 2012-2013.
Como líderes absolutos en ese departamento del torneo y como dueños de
una alineación que, aunque cambiada en comparación con la que exhibía
hace un mes, sigue despachando pelotas a placer a los graderíos de los
estadios de la LVBP, los bombarderos del litoral podrían alcanzar algo
más que la clasificación a la postemporada en las próximas tres semanas;
podrían terminar como la novena más jonronera en la historia de la
LVBP.
“Ser parte de este equipo es algo impresionante. Esta franquicia
ha tenido grandes jugadores pero lo que están haciendo peloteros como
Salvador Pérez, Javier Herrera aunado a lo que hicieron los importados,
me hacen sentir agradecido por estar aquí”, aseguró el mánager de los
Tiburones Marco Davalillo un día antes de que los escualos rompieran el
récord del equipo de más bambinazos en un año (61).
La marca resulta cónsona con un grupo que posee siete grand slams este
año (marca de la LVBP), dos jugadores con noches de tres cuadrangulares
(Scott Van Slyke y Javier Herrera, este último el único criollo en la
franquicia de los salados que lo haya realizado) y un pavoroso slugging
colectivo de .445.
Pero a pesar de todo ello, su actual ritmo no los llevaría a romper el récord en manos de los Tigres de Aragua de 2001-2002.
Aquel equipo, liderado por 19 jonrones de Roberto Zambrano,
tenía 69 cuadrangulares en sus primeros 49 juegos y terminaron con 85 la
temporada gracias a las contribuciones del Michael Ryan (10), Juan
Rivera (9) y un Oscar el “Cachi” Salazar 11 años más joven.
“Ese grupo realmente se divirtió haciendo eso. Cuando llegaron a 50 se
propusieron romper el récord y entre Ryan y Derrick Gigson (quien pegó
siete jonrones ese año) administraban todo. Le decían a cada uno cuántos
jonrones tenían que dar y si no los pegaban les hacían pagar multa”,
recordó el eterno técnico de los bengalíes, Rodolfo “Popi” Hernández
antes de definir lo que sucedió en esa cueva como un “contagio masivo”
de poder.
Después de conectar cuatro cuadrangulares el domingo los
escualos amanecieron hoy proyectando 79 vuelacercas en 63 juegos, seis
menos de la marca tigrera.
Sin embargo, de continuar el momento de inspiración en el que se
encuentran los salados (16 vuelacercas en ocho juegos), bajo la tutela
del careta Salvador Pérez y del renacido Javier Herrera, los bombarderos
salados de 2012-2013 podrían pasar a la historia como algo más que otro
“carro de leña”.
Via: liderendeportes.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario